Galicia, situada en el extremo occidental de la Península Ibérica, tiene los caminos del mar siempre abiertos, pues se para algunos esta tierra es el Finis Terrae, para muchos, los que vienen del Otro lado del Mar, Galicia es la Prima Terra. La ría de Ferrol es una de las pequeñas de Galicia, los apenas veintiséis Km. cuadrados de lámina marina, espacio reducido en el que se agrupa una población de ciento cincuenta mil personas.
Estas aguas interiores ferrolterranas, enmarcadas por las latitudes 43º 27’/ 43º 31’ Norte y longitudes 8º 09’/ 8º 21’ Oeste, orientadas desde el Nordeste cara el mar abierto al Suroeste a través de una estrecha boca, están envueltas por las riberas de los ayuntamientos de Mugardos, Fene y Neda en la banda sur, y las de Ferrol y Narón en la norte. La ría está protegida por los montes de Coto, Pedroso, Balón, Chamorro, Ancos, Marraxón, Romariz, Prismos y Montefaro como más destacados, abriéndose al interior por los valles de los ríos Xubia y Belelle.
No sólo por la geografía, sino también por la vocación profesional, Ferrolterra está vinculada a los oficios de la mar desde los orígenes, extremo demostrado por los estudios de arqueología castreña y las excavaciones realizadas en el yacimiento tardorromano de Noville, costa de Mugardos hacia O Seixo. Por no ir tan atrás (y por no cansar) recordemos sólo que el ayuntamiento de Neda tiene en su escudo barcos y cadenas debido a su participación en la conquista de Algeciras en el año 1344; recordemos que entre los "maos usos e abusos" de la casa de Andrade sobre los vecinos de Ferrol en el siglo XV estaba la percepción de rentas por las naos que a la ría llegaban, o que en un edificio de la fachada portuaria de Mugardos destaca el escudo de la Casa de la Sirena.... A finales del siglo XVI, reinando Felipe II, la ría ferrolana ganó importancia como avanzadilla náutica y militar hacia Inglaterra y al Océano, siendo entonces cuando se levantaron las primitivas fortificaciones de San Martiño, A Palma y San Felipe. En el siglo XVII Ferrol, Mugardos y Neda eran villas semejantes, marineras y de población escasa, habiendo otros núcleos cautivos en O Seixo y alrededor del puente de Xubia. Y después pasaron cien años.....
Como sabemos, fueron las condiciones estratégicas de las costas ferrolanas las que motivaron que en el año 1726 había sido escogida esta ría como cabecera del Departamento Marítimo del Norte para la construcción de una base naval, astilleros y arsenales, obras comenzadas en la Graña en el año 1727, y más importantes en Esteiro de Ferrol desde el 1750 en adelante. La comarca pasó a acoger miles de personas al llamado del trabajo en la construcción de los astilleros, de los buques y de la Nueva Población de Esteiro y de la Magdalena: canteros, albañiles, soldados, marineros de la Armada, personal de la Maestranza, ingenieros,..., y también trabajadores forzados y vagabundos que se han de aplicar "al trabajo de los arsenales queriendo el Rey sea por cuatro corderos".
Hubo un tiempo (1750) en el que Ferrol con A Graña tenía 48 barcos de pesca, Neda 11, Perlío 10, Barallobre 13, Maniños 8, O Seixo 7 y Mugardos 65, cifra esta última destacada sobre las otras por la cantidad de fábricas de salazón de pescado que habían instalado en Mugardos los "fomentadores" catalanes, como mugardés era en el 1811 el barco corsario Tigre, un falucho de 50 toneladas. Poco a poco, esa vocación náutica, inicialmente sólo pesquera, crecía, variaba, se especializaba y tecnificaba (Frei Martín Sarmiento en el 1745 ya había definido Ferrol como una "isla científica en la Europa") con el crecimiento de los astilleros estatales, las importantísimas innovaciones técnicas que aquí se desarrollaron, nuevos sistemas de construcción de buques, el magnífico taller de instrumentos náuticos del señor Baleato, la casa de bombas de vapor instalada en el Arsenal en el 1795, ..., y por la cualificación del personal de la Armada y de la Mestranza, toda la gente de los oficios: .... delineantes y capataces, contramestres de construcción y arbolado, los carpinteros de ribera, los calafates, fabricantes de jarcias y lonas, constructores y ayudantes, además de los herreros, armeros, escultores, operarios de vela, serradores, faroleros, pintores, canteros, ... , en conjunto 5.080 hombres en el año 1769 y 5.438 en el 1793, vecinos no solo de Ferrol sino, como sigue siendo ahora, de toda Ferrolterra.
En el siglo XIX el sector de la gran construcción naval empleaba miles de operarios a los que sumar en la ría a los marineros, maestros y oficiales de los buques de la Armada, la gente de los demás trabajos vinculados a una y otra actividad marítima: pescadores, operarios de los astilleros personales de A Cabana y de A Graña y de las carpinterías de ribera, mujeres de las fábricas de salazón de pescado y de los talleres de redes de Mugardos, tripulantes de las lanchas de pasaje y de la cabotaje, .... Y recordemos la PYSBE, que dio trabajo en la pesca y salazón del bacalao desde el año 1945 al 1973, o la Peninsular Maderera, que proveía de maderas tropicales por vía marítima, o las compañías auxiliares de los grandes astilleros, ......; En paralelo, la pequeña construcción naval hacía y mantenía las chalanas y los característicos cascos de media construcción, en convivencia con los botes redondos, las lanchas de pesca, la influencia por cascos y aparatos propios del Cantábrico y de las costas levantinas, las balleneras y falúas de la Armada. Con todo crecieron generaciones con elevada formación técnica, acostumbradas al trabajo en el sector público (trabajar "en el estado"), de un destacado activismo sociopolítico y con una mentalidad pragmática impregnada de racionalismo, cuatro elementos más para definir Ferrolterra. Y hasta hoy, combinando la modernidad con la tradición.







